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viernes, 16 de diciembre de 2011

Hemisferios cerebrales y creatividad

El cerebro es la parte más grande del encéfalo, que a su vez es la parte superior y de mayor masa del sistema nervioso. El cerebro está dividido en dos hemisferios, inversos el uno del otro, y asimétricos. La denominada cisura sagital, en la línea media del cerebro, divide al mismo en hemisferio derecho e izquierdo, y por medio del cuerpo calloso, se conectan ambos hemisferios transfiriendo información de un lado al otro.

Hemisferio izquierdo

Es la denominada parte motriz, capaz de reconocer grupos de letras formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que se refiere al habla, la escritura, la numeración, las matemáticas y la lógica, como a las facultades necesarias para transformar un conjunto de informaciones en palabras, gestos y pensamientos.
Este hemisferio se especializa en el lenguaje articulado, control motor del aparato fono articulador, manejo de información lógica, pensamiento proporcional, procesamiento de información en series de uno en uno, manejo de información matemática, memoria verbal, aspectos lógicos gramaticales del lenguaje, organización de la sintaxis, discriminación fonética, atención focalizada, control del tiempo, planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a largo plazo. Los test de inteligencia miden sobre todo la actividad de este hemisferio. Gobierna principalmente la parte derecha del cuerpo. Procesa la información usando el análisis, que es el método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y examinando estas una por una. Muchas de las actividades atribuidas al consciente le son propias.

Hemisferio derecho

En cuanto al número de funciones, el hemisferio derecho gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su forma de elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades especiales visuales y sonoras no del lenguaje como las artísticas y musicales. Concibe las situaciones y las estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de información (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo. El lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal derecho parecen los encargados de ejercer las actividades especializadas no verbales de este hemisferio. Esto se corresponde, en muchos aspectos, con las funciones de control del habla que ejercen el lóbulo frontal y el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo. El hemisferio derecho está considerado de cualquier modo, como el receptor e identificador de la orientación espacial, el responsable de nuestra percepción del mundo en términos de color, forma y lugar
Procesa la información mayoritariamente usando el método de síntesis, componiendo o formando la información a partir de sus elementos, a un conjunto. Controla, además, el lado izquierdo del cuerpo humano. Muchas de las actividades atribuidas al inconsciente le son propias.

¿Está el pensamiento creativo en el lado derecho del cerebro?

En términos generales se asocia el hemisferio derecho a los procesos creativos, dada su conexión con facultades no verbales y habilidades visuales y sonoras asociadas a expresiones artísticas. Parece ser que, en líneas generales, muchos de los autores se decantan por la dicotomía entre: hemisferio izquierdo procesos de “razonamiento lógico”; hemisferio derecho procesos de “razonamiento intuitivo”. Se plantea de esa forma el enfrentamiento entre un lado izquierdo “científico” y un lado derecho “artístico”. Por lo tanto, no resulta extraño pensar en dos tipos de razonamiento opuestos formando una línea que va de lo convergente a lo divergente o de lo horizontal a lo vertical, y que se intente situar al pensamiento creativo preferentemente en uno de los lados, derecho o izquierdo.
Sobre la base de los estudios realizados en cerebros con lesiones, se percibe que una zona lesionada cumple un determinado papel en la ejecución de una función, y se interpreta que la facultad está localizada en un punto de esa zona dañada. Este planteamiento se desmonta con un ejemplo simple: si tenemos el caso de un coche que no arranca y el mecánico descubre un trozo de suciedad obturando la salida del depósito de la gasolina, podemos inferir que ese punto es importante, que juega un papel en la capacidad de movimiento del vehículo, pero lo que no podemos deducir es que el depósito de la gasolina es el lugar donde se localiza dicha capacidad. Por lo tanto, parece que hasta ahora ha primado la percepción del funcionamiento del cerebro como un mecanismo y en las funciones que realiza situadas en ese mecanismo.
Así mismo, estudios realizados en función de la simetría de los órganos controlados por cada uno de los hemisferios (derecho, lado izquierdo del cuerpo; izquierdo, lado derecho), ha llevado a considerar el cerebro no como algo que presenta dos partes superficialmente bastante semejantes pero que funcionan como un sistema, sino como algo que tiene dos partes, cada una independiente de la otra, donde cada una tiene sus funciones y que, por tanto, realiza determinadas operaciones.
Otras líneas de investigación han apuntado hacia el estudio de los hemisferios cerebrales como entes separados, en base a personas que presentan un seccionamiento de las conexiones nerviosas (cuerpo calloso) que sirve de nexo entre los dos hemisferios. Con la ayuda de una sencilla expresión matemática, se puede apreciar que es diferente pensar que uno más uno (los dos hemisferios) es igual a dos (el cerebro con sus dos hemisferios), que pensar que uno más uno (los dos hemisferios) es igual a uno (el cerebro como unidad). En el primer caso, de la misma manera que se suman las dos partes para obtener otro elemento doble que es la suma de esas partes (uno más uno igual a dos, matemáticamente correcto), se podría restar a esa suma de las partes uno de esos hemisferios, y se obtendría el otro (dos menos uno igual a uno, también matemáticamente muy correcto), que es en lo que parece basarse esta última línea de investigación sobre hemisferios aislados. Pero en el segundo caso, si al cerebro como sistema (uno) se le resta uno de sus hemisferios (uno), no queda nada (cero), u obtenemos otra cosa diferente. En este caso, uno más uno igual a uno, el último término de la ecuación es uno de otro nivel que los anteriores.

Todo esto hace sospechar que las investigaciones sobre el funcionamiento de los dos hemisferios se basan en una forma de pensar que no es la más indicada para tratar con un sistema como el cerebro. Además los datos que resultan de tales investigaciones parece que tampoco permiten obtener conclusiones claras sino que se muestran confusos. En realidad no son sólo los datos los que parecen confusos, evidentemente, sino las interpretaciones necesarias para dotarles de un significado. Parece, por lo tanto, razonable huir del planteamiento dicotómico del cerebro en el que se basa la mayoría de las investigaciones, para presentar un modelo integrador, en el que su forma de funcionamiento responde más como un sistema que como un conjunto de partes.

Fuentes:   Wikipedia
                 Julio Romero “El mito del hemisferio derecho del cerebro y la creatividad”
                              

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